La escalada del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta iraní, generó fuertes movimientos en los mercados internacionales.
El petróleo subió con fuerza y no se descarta que pueda alcanzar los 100 dolares el barril si se prolongan las interrupciones en el suministro, especialmente en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial.
En esa zona, al menos 150 buques cisterna permanecen detenidos debido a la creciente inseguridad y los ataques reportados contra embarcaciones.
Además, los seguros obligatorios para proteger los buques y su carga se encarecieron de forma marcada por el aumento del riesgo. En algunos casos, los costos se multiplicaron y ciertas aseguradoras dejaron de brindar respaldo para cruzar el estrecho, lo que llevó a las empresas a suspender o postergar sus viajes hasta contar con mayores garantías de seguridad.
Las bolsas operaron a la baja en Asia y Europa, mientras el dólar y el oro se fortalecieron como activos de refugio ante la incertidumbre.
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